Actividad física
La actividad física regular es un factor importante de protección para la prevención y el tratamiento de enfermedades no transmisibles (ENT) como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y varios tipos de cáncer. La actividad física también es beneficiosa para la salud mental, ya que previene el deterioro cognitivo y los síntomas de la depresión y la ansiedad; además, puede ayudar a mantener un peso saludable y contribuye al bienestar general.
Los adultos en condición de discapacidad deben acumular entre dos a cinco horas a la semana de actividad física aeróbica con intensidad moderada como por ejemplo caminar a paso ligero o nadar, asimismo realizar actividad física aeróbica de intensidad vigorosa como correr o bailar entre una hora y dos horas a la semana.
Dentro de su actividad física semanal, las personas mayores con discapacidad se les recomienda realizar actividades físicas multicomponente variadas que den prioridad al equilibrio funcional y a un entrenamiento de fuerza tres o más días a la semana para mejorar su capacidad funcional y evitar caídas.
Conclusiones:
- Hacer algo de actividad física es mejor que permanecer totalmente inactivo.
- Los adultos con discapacidad deben comenzar con pequeñas dosis de actividad física, para ir aumentando gradualmente su duración, frecuencia e intensidad.
- La actividad física en los adultos en condiciones de discapacidad debe corresponder con el nivel actual de estado de salud y función física, siempre y cuando los beneficios para la salud obtenidos superen los riesgos.
Objetivos:
- Mejorar la función y las dimensiones físicas, mentales y sociales de la calidad de vida relacionada con la salud.
- Mejorar la función motora de las piernas, la fuerza muscular y la función de las extremidades superiores.
Ambiente e indumentaria:
- Espacio al aire libre o un lugar cómodo
- Uso de ropa deportiva
Descripción de la actividad :
Tipo de actividad:
Actividad donde se hace uso de grandes grupos musculares que se mantengan continuamente (por un período prolongado) y rítmicamente que sean de naturaleza aeróbica.
Ejemplo: caminar, trotar, correr, bicicleta, nadar, baile, danza.
Duración: 20 – 60 minutos de actividad aeróbica contínua o discontinua. Frecuencia: 3 – 5 días por semana.
Fuente:
Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios.
https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/337004/9789240014817-spa.pdf
Realizado por:
Diana Carolina Torres Sánchez
Fisioterapeuta
INTECI

